René Descartes. “Compendium Musicae”: De la cuarta

Escribió Descartes esta obra, “Compendio de música”, en 1618, contando el filósofo francés 22 años. Copio de ella el siguiente capítulo sobre el intervalo armónico de cuarta justa:

De la cuarta

Ésta es la más improductiva de todas las consonancias y nunca se emplea en las cantilenas a no ser por accidente o con la ayuda de otras. No porque, ciertamente, sea más imperfecta que la tercera menor o la sexta, sino porque está tan próxima a la quinta que, frente a la suavidad de ésta, pierde toda su gracia.

Para comprenderlo, es preciso advertir que jamás se escucha en Música una quinta sin notar, de alguna forma, la cuarta más aguda. Esto se deduce de lo que ya habíamos dicho: que en el unísono resuena, en cierto modo, un sonido más agudo en una octava. Sea, por ejemplo, AC distante de DB una quinta, y su resonancia EF más aguda una octava.

Ésta ciertamente estará distante de DB una cuarta: de ahí que puede ser llamada la sombra de la quinta, porque la acompaña continuamente.

Y a partir de aquí queda claro por qué razón ella no puede ser utilizada en las cantilenas en primer lugar y por sí misma, es decir, entre el bajo y otra parte. Como ya habíamos dicho, en efecto, que las demás consonancias sólo servían en Música para variación de la quinta, es evidente que ésta será inútil, puesto que no varía la quinta. Esto es claro, porque, si aquélla se coloca en la parte más grave, resonará siempre una quinta superior y el oído advertirá con toda facilidad que ha sido desplazada de su propio lugar a otro inferior; y por esto, principalmente, la cuarta le será muy desagradable, como si fuese proyectada sólo la sombra en lugar del cuerpo, o una imagen en vez del objeto en sí.

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