Serie armónica

La emisión de un sonido musical produce un complejo de sonidos distintos sonando simultáneamente. Estos sonidos reciben el nombre de armónicos. Por ejemplo, si tocamos el Do2 escuchamos además:

El sonido 1 no es armónico sino fundamental, por ser la nota que efectivamente damos en el instrumento. A partir del sonido 2 ya todos son armónicos de esta nota fundamental. Las flechas de los armónicos 7, 11, 13 y 14, representados en negrita, indican en qué sentido están desafinados respecto a su notación.

Para demostrar prácticamente la serie armónica en el piano, bajamos una tecla cualquiera del registro grave sin que suene la nota y, manteniéndola bajada, pulsamos con fuerza la nota de la octava inferior (sonido fundamental): la nota bajada sin tocar se escucha perfectamente. Ello se debe a que se trata de su armónico 2 (armónico cercano). Para comprobar el resto de armónicos procedemos de la misma manera. Cuanto más subimos en la escala de armónicos (armónicos lejanos), menos se oyen, y, por tanto, menor incidencia tienen en la configuración del sonido fundamental.

Toda nota tiene cualidades tímbricas cálidas y ásperas, primando las de calidez debido a las consonancias de los seis primeros armónicos y a sus octavajes. Los armónicos 11, 13 y 15, que no tienen octavaje, le confieren su aspecto de aspereza.

Cuanto más rico en armónicos sea un sonido, más lleno y vigoroso sonará. Y, al contrario, cuanto más pobre sea en armónicos, sonará más vacío y falto de vigor.

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