Funciones del compositor

El compositor debe controlar el interés del auditorio en tres aspectos:

1º: Captando su atención.

2º: Manteniendo esa atención.

3º: Suscitando emociones profundas en orden creciente para llevarlo a la catarsis.

Además, ha de satisfacer a tres tipos de oyentes: al que nunca ha escuchado con atención música sinfónica, al que asiste con cierta regularidad a conciertos, y al experto. El primero deberá salir de la audición de la obra con la sensación de que hasta ese momento se había perdido algo importante para su vida interior. El segundo, de que el compositor ha quedado a la altura de los maestros del repertorio sinfónico. Y el tercero, de que habiendo sido una obra emocionante para todos, cumple con todas sus exigencias. Y todos, al menos una vez durante la interpretación de la obra, deberán haber sentido un escalofrío íntimo.

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