Carácter del contrapunto

Una persona canta una melodía y decidimos unirnos a ese canto. Si queremos afirmar lo que dice, cantaremos esa melodía por movimiento directo. Si queremos ponerlo en duda, la cantaremos introduciendo el movimiento oblicuo. Y si lo queremos negar, la cantaremos por movimiento contrario. El movimiento directo implica acuerdo; el movimiento oblicuo, indecisión; y el movimiento contrario, oposición.

Si más personas se nos unen a ese canto, los distintos movimientos armónicos escuchados simultáneamente establecen una multiplicidad de caracteres contrapuestos que percibimos como un todo.

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