Canto gregoriano. Gradual “Domine dominus noster”

Seguimos conociendo los distintos cantos gregorianos, en este caso se trata de un gradual. Cuando el sacerdote acaba de leer la epístola, es decir la lectura que se toma de las Sagradas Escrituras, le sigue el gradual, que no es más que un salmo en respuesta a la epístola.

El gradual tiene su origen en la antigua tradición cristiana, en la que se cantaban respuestas entre los versos del salmo; es por esto que se conoce como un canto responsorial. Su nombre viene de los escalones que tenía que recorrer el sacerdote para leer el Evangelio. Es uno de los cantos más antiguos de la misa y, al contrario que el introito, el ofertorio o la comunión, es el único canto que no acompaña ningún acto litúrgico.

Musicalmente los graduales suelen ser melismáticos o floridos, es decir, una sílaba puede contener diferentes alturas de sonido. Como curiosidad, el gradual “Clamaverunt iusti” tiene melismas de hasta 66 notas. La forma usual es una parte cantada a coro, seguida de una parte solista, aunque una repetición de la parte coral al final se permite en el Liber Usualis.

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