Canto gregoriano. Himno “Pange lingua gloriosi”

Concluida La Misa del Jueves Santo, día de la Última Cena, víspera de la Crucifixión, se encienden las velas y se ordena la procesión. El Celebrante, vestido de pluvial blanco, de pie ante el altar, pone incienso en dos incensarios y con uno de ellos, arrodillado, inciensa al Sacramento. Luego recibe de mano del Diácono, que estará de pie, el Cáliz, lo cubre con el velo humeral, se levanta y va a colocarse bajo el palio. Dos acólitos van continuamente incensando el Sacramento. Durante la procesión se canta el Himno “Pange lingua gloriosi” en tono III que hoy proponemos de audición; escrito por Santo Tomás de Aquino (siglo XIII) en seis estrofas de versos consonantes, trata de la doctrina de la Transustanciación, esto es, de la conversión del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo.

La himnodia litúrgica se distingue por su ritmo ágil y acompasado. La monodía de la primera estrofa de este Himno se repite en cada una de las cinco estrofas restantes, adaptándose el texto a la música; las dos últimas se conocen como “Tantum ergo”. Damos su traducción (debido a ella, la rima se convirte en asonante):

Canta, lengua, del glorioso
Cuerpo el sagrado misterio
y de la Sangre preciosa
que del mundo en rico precio
derramó el Rey de las gentes,
fruto de virginal seno.

Diose al hombre, por el hombre
de intacta Virgen naciendo:
vivió en el mundo, sembrando,
cual semilla, su Evangelio,
y su mansión en la tierra
cerró de un modo estupendo.

En la noche de la Cena,
con sus hermanos comiendo,
de los manjares legales,
cumplido todo el precepto,
a los doce, con sus manos,
se entrega como alimento.

El Verbo hecho carne trueca
en carne el pan verdadero
con su voz, y en sangre el vino:
si no alcanzas a entenderlo
basta la fe a dar firmeza
a corazones sinceros.

Veneremos, pues, postrados
tan augusto Sacramento,
y a la antigua ceremonia
sustituya el rito nuevo;
supla la fe inconmovible
del sentido los defectos.

Al Padre y al Engendrado
sea alabanza y triunfo excelso,
salud, honor, poderío
y bendición y respeto:
y al que de entrambos procede
igual loor tributemos. Amén.

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