Canto gregoriano. Introito “Nos autem”

Vamos a comenzar una serie de posts dedicados a las obras más importantes de la historia de la música. Un recorrido a través de las distintas épocas y estilos que nos hará descubrir la evolución propia de este arte. Y qué mejor forma que empezar con el canto gregoriano, germen de todo cuanto conocemos en la actualidad.

A pesar de que no es posible establecer con exactitud el origen del canto gregoriano, sí que sabemos que estaba en gran parte influenciado por los cantos que se ejecutaban en las antiguas sinagogas judías, en Oriente, en Grecia y en el imperio romano. Su denominación tal como la conocemos hoy procede del Papa San Gregorio el Grande, que no sólo se dedicó a recopilar antiguas melodías sino que también fue autor de varias de ellas.

El canto gregoriano es oración entonada, no podríamos entenderlo sin el texto, ya que es la música la que está a merced de los textos sagrados y no al revés. Es por eso que al interpretarlo se debe conocer muy bien el sentido del texto. Se trata de música modal, por lo que es anterior al sistema que actualmente impera en la música que conocemos, el sistema tonal.

Lo que vamos a escuchar seguidamente es un Introito, es decir, el canto que acompaña la entrada de la celebración de la Santa Misa. Concretamente se trata del Introito “Nos autem” en tono IV, que aparece en la página 654 del Liber Usualis, que es el libro que recopila todos los cantos del año litúrgico utilizados por la Iglesia Católica Romana.

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