Canto gregoriano. Kyrie “In Dominicis Adventus et Quadragesimae (Tonus VI)”

La Misa es la principal composición litúrgica de Rito romano, y se halla integrada por una sucesión de varios trozos que se dividen en dos categorías: 1ª) el Propio, o partes variables que cambian según la festividad, que consta de los siguientes cantos: Introito, Gradual, Versículo aleluyático, Secuencia, Tracto, Ofertorio y Comunión; 2ª) el Ordinario, o partes fijas, que lo forman (con excepción de la Misa de Difuntos y durante la Semana Santa, para cuyos casos existen disposiciones especiales) los restantes cantos: Kyrie, Gloria (fuera de Adviento y del periodo entre Septuagésima y Pascua), Credo, Sanctus-Benedictus y Agnus Dei. En total cinco cantos fijos que, por hallarse precisamente en casi todas las Misas, su empleo corriente origina de por sí la forma comúnmente llamada Misa musical o solemne.

El Kyrie es una deprecación en idioma griego que se eleva a la Santísima Trinidad en demanda de misericordia. De estructura tripartita, la primera invocación, “Kyrie, eleison”, corre a cargo de la masa coral para contraponer luego el solista la exclamación “Christe, eleison” y terminar con la recapitulación coral “Kyrie, eleison”. Cada invocación se aclama tres veces, sumando un total de nueve. Traducción: Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

Hoy tenemos la oportunidad de escuchar un Kyrie del siglo XIV, ya en periodo de decadencia del gregoriano. Obsérvese el Si bemol incluido en este 6.º tono, que, junto a determinados giros melódicos, acercan esta pieza a la práctica compositiva secular propia de la época. Se encuentra en el Liber Usualis, página 61.

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