Canto gregoriano. Secuencia “Veni Sancte Spiritus”

El melisma final de los Aleluyas, al prolongarlo y posteriormente añadirle texto, se convirtió en una unidad musical independiente de tipo himnódico: la Secuencia. Secuencia (del lat. “sequi”, seguir) es lo que “sigue” al Aleluya, de ahí su nombre. La que hoy escuchamos es “Veni Sancte Spiritus”, páginas 880-881 del Liber Usualis, tono I, texto atribuido al Arzobispo de Canterbury Stephen Langton (siglos XII- XIII), una de las cinco Secuencias que aún perduran en el Misal romano después de la reforma del concilio de Trento.

Se canta el Domingo de Pentecostés, cincuenta días después del Domingo de Resurrección (pentecostés es palabra griega que significa quincuagésimo día). A los cincuenta días de la Resurrección del Señor, el Espíritu Santo desciende sobre los Apóstoles en el monte Sión; y escribiendo la ley de gracia en sus inteligencias y en sus corazones, los constituye doctores de la verdad revelada, e intrépidos propagadores del Evangelio con que renovarán la faz de la tierra. “Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo”. (Hechos de los Apóstoles, 2).

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