La orquesta como transmisora del pensamiento musical

El aprendiz, mediante el estudio de la orquestación y de la audición de orquestas, debe integrar el sonido sinfónico en su mente e imaginarse él mismo al frente de los instrumentistas. Ha de poder notar que él es el artífice del modelado de motivos, temas, frases, períodos, estructuras y, finalmente, de la forma total. Ha de poder vivir desde dentro el sonido de la orquesta y desde allí proyectar su pensamiento musical al exterior. Imaginariamente ya situado al frente de la orquesta, debe aprender a crear su mundo particular, a insuflar el aliento vital a los instrumentos, a hacer palpitar las cuerdas, a poner en vibración las membranas, a provocar, en definitiva, todas las gradaciones emocionales a través de la amplia gama de pesos, densidades y timbres que ofrece la orquesta.

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