Resolución de grupos naturales en valores reales

Todo compás es divisible en mitades (dosillo) y en mitades de mitades (cuatrillo).

División natural en dosillo de un compás de 5/4:

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División natural en cuatrillo de un compás de 3/4:

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División natural en dosillo de un compás de 11/8:

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Compases de amalgama

Compás de amalgama es el compás formado por la unión de dos, tres o cuatro compases. Para que la unión de dos compases produzca amalgama la suma de sus tiempos debe ser superior a cuatro. Existen tres órdenes de compases de amalgama: quinario, senario y septenario.

Sinopsis de los compases de amalgama


* El denominador puede ser también 4 y 16.

La clase de amalgama la determina el número de compases que la forman. Las de primera clase resultan de la unión de dos compases; las de segunda, de tres compases; y las de tercera, de cuatro.

En la sinopsis de los compases de amalgama sólo hemos incluido las amalgamas que tienen correspondencia con la métrica grecolatina y española. Observemos que son de primera clase. A modo de ejemplo: el compás de amalgama de orden quinario (cinco tiempos) 11/8 (2+3)+(2+2+2) se corresponde cuantitativamente con un verso grecolatino de cinco pies métricos (pentámetro) y acentualmente con un endecasílabo melódico español.

Corresponde al compositor decidir, entre las múltiples posibilidades de amalgama, cuál es la que se adecua al ritmo sobre el que está trabajando.

Los compases de numerador 5 y 7 (ordinarios compuestos de diferente número de partes de tiempo) se dirigen a 2 y a 3, respectivamente, cuando el tempo es Allegro o Vivo. Devienen amalgamas de primera y de segunda clase, respectivamente, cuando el tempo es Moderato o Lento y cada tiempo del compás se corresponde a un pulso diferente; es decir, cuando efectivamente se han de dirigir a 5 y a 7.

Compases ordinarios

Órdenes del compás es la clasificación de los compases atendiendo a su número de tiempos. Existen tres órdenes de compases ordinarios: binario, ternario y cuaternario.

Tipos de compás es la clasificación de los compases ordinarios atendiendo a su número de partes de tiempo. Existen dos tipos de compases ordinarios: compases simples, que constan de dos partes de tiempo, y compases compuestos, que constan de tres partes de tiempo. Los compases compuestos se dividen a su vez en compases de igual número de partes de tiempo y en compases de diferente número de partes de tiempo.

Sinopsis de los compases ordinarios

* El orden de los tiempos lo fija el compositor.

Métrica musical

Tiempo es materia en movimiento. El movimiento de la materia crea el tiempo. El desplazamiento de la materia es tiempo. La materia (sólida, líquida o gaseosa) transmite el movimiento vibratorio que genera un instrumento. Música es materia en movimiento.

Ritmo es cualquier sucesión de sonidos o ruidos. Ritmo es principio y causa del resto de elementos musicales. El espíritu es principio y causa del ritmo. El ser humano sólo genera dos tipos de ritmo: el que produce con el movimiento del cuerpo y el que produce con el habla. El compositor, con la mente, sólo puede reproducir el recuerdo que guarda de estos dos fenómenos. Al querer plasmar el movimiento del cuerpo en música, lo convierte en ritmo de danza; y al querer hacerlo con el habla, lo convierte en ritmo de prosa.

Compás es el producto del ingenio que permite ordenar el ritmo dividiéndolo en periodos. Métrica es el estudio de los compases y de sus combinaciones.

Tipos de memoria del compositor

Las experiencias auditivas, de lectura y analíticas sobre diversas obras debemos almacenarlas en la memoria. De esta manera estarán a nuestra disposición cuando las necesitemos.

Dentro de la memoria general podemos individualizar cuatro tipos de memoria prioritarias para el compositor: auditiva, emotiva, visual y analítica. El escuchar una pieza con atención hace que la retengamos: es la memoria auditiva. Esta pieza habrá despertado en nosotros una emoción, que la recordaremos en cuanto volvamos a pensar en ella: es la memoria emotiva. El haber leído la partitura de esta pieza hace que conservemos de ella una imagen gráfico-musical más o menos detallada: es la memoria visual. Y fijar nuestra atención en sus cuatro elementos musicales (ritmo, melodía, contrapunto y armonía) hará que más tarde los podamos rememorar: es la memoria analítica.

Para que el estudiante lleve a cabo su tarea con éxito es preciso que pase por las cuatro fases de la memoria en cada una de las obras que él considere dignas de estudio. La primera fase es la de la memoria retentiva, mediante la cual recuerda la impresión auditiva recibida de una composición, sin más. La segunda fase es la de la memoria reproductiva, que es la que le permite tatarear o tocar de memoria esa composición, o parte de ella. La tercera fase es la de la memoria constructiva, que resulta del estudio de la partitura y de las conclusiones a que el compositor llegue, y que le permite retener las ideas musicales de una manera bien definida. Y la cuarta y última fase es la de la memoria creadora, que, mediante lo anteriormente percibido, escuchado y reflexionado, le permite asimilar la obra y mostrarle técnicas que él posteriormente transformará y reelaborará para sus fines artísticos.

Cómo desarrollar la audición interna

Saber cómo suena una partitura es consecuencia de haber estudiado un considerable número de obras musicales en sus aspectos auditivo, de lectura y analítico.

Técnicas de audición: El estudiante debe adiestrarse en el dictado rítmico a una, dos, tres y cuatro partes, en el dictado melódico, en el dictado contrapuntístico a dos, tres y cuatro voces, y en el dictado armónico a cuatro voces. Esta labor puede realizarla solo, con ayuda de grabación y de partitura. (Le será útil el libro “La formación musical del oído” de Clemens Kühn). Y, por supuesto, asistir al mayor número de conciertos posible. La escucha repetida de una orquesta en directo es indispensable para adquirir: 1º, el sonido sinfónico real, no el sonido grabado, y así eliminar percepciones falsas y verificar posibles dudas; 2º, la ubicación del sonido de cada instrumento y de grupos instrumentales en las dimensiones del espacio escénico; y 3º, la dramaturgia sinfónica, que se compone del elemento teatral del director y ejecutantes, y del elemento de interrelación comunicativa entre intérpretes y auditorio.

Técnicas de lectura: La lectura de partituras tiene dos modalidades: la lectura sin música (lectura mental) y la lectura con música (lectura con escucha). La lectura mental debe practicarse a tiempo real y a tiempo libre. La lectura con escucha se hará a tiempo real. Primero se procede a la lectura mental de la partitura, tratando de imaginarse cómo suena; luego, a la lectura con escucha, comprobando con la grabación los desajustes. Esta práctica debe convertirse en un hábito diario.

Técnicas de análisis: Con el estudio y práctica de la armonía, el contrapunto, la forma, la orquestación y la composición, se logra escuchar, entender y manejar convenientemente los componentes de una obra.

Elementos musicales

Todo sonido posee estas cuatro cualidades: duración, altura, intensidad y timbre. Duración es el valor de tiempo de la nota. La altura nos indica el nombre de la nota y a qué octava se escucha. La intensidad nos informa del matiz en que se toca esta nota. Y el timbre nos permite diferenciar dos sonidos de igual duración, altura e intensidad, pero de diversa procedencia.

Existen cuatro elementos musicales: ritmo, melodía, contrapunto y armonía. Ritmo es el elemento primigenio, el único con existencia propia e independiente, verdadero génesis musical. Sin ritmo no existe melodía, contrapunto, ni armonía; él los genera a todos. El ritmo, si se le asocian las cualidades del sonido, genera melodía. Si a esta melodía se le contrapone una o más melodías genera contrapunto. Y este contrapunto deviene gobernado por las leyes de la armonía.

El estudiante, escuchando una pieza musical, debe poseer la capacidad de reconocer el compás, la duración y la altura de sus notas, así como saber en qué intensidad se tocan y qué instrumento o instrumentos intervienen. Es decir, debe reconocer auditivamente las cualidades del sonido.

Finalmente debe construirse una imagen sonora mental de cada uno de los cuatro elementos musicales.

Audición interna

La facultad mental que nos permite leer una partitura y saber cómo suena se llama audición interna. Está claro que en el ser humano esta facultad no viene de serie. Para lograrla precisamos formar nuestro oído.

1 – La audición interna permite al compositor saber escribir con exactitud lo que quiere expresar y asegurarse de que lo que ha escrito suene como él había pensado.

2 – El compositor se vale de la mente para componer. La imaginación musical surge de la mente, no del instrumento. El pensamiento del compositor combina duraciones, alturas, intensidades y timbres para producir ritmos, melodías, contrapuntos y armonías. Luego lo estructura todo para darle forma.

3 – Oído absoluto es la facultad que poseen ciertas personas de reconocer un sonido basándose únicamente en su altura en una afinación determinada. Oído relativo es la facultad que permite identificar un sonido por comparación. El oído absoluto es una facultad congénita, de utilidad musical restringida. Más importante es el oído relativo, puesto que nos permite reconocer una nota cuando se relaciona con otras sin tener en cuenta la afinación utilizada.

4 – Oír es percibir el sonido, y escuchar es prestarle atención. El compositor oye lo que no le interesa y escucha lo que le importa.

5 – El pensamiento del compositor concibe la música en el silencio. Silencio es la superficie sobre la que discurre una obra musical. Cuando el sonido cesa surge el silencio. Éste adquiere distintos significados según sea su contexto musical.

Requisitos básicos de un compositor

Comienzo una serie de comentarios dirigidos a estudiantes de composición musical. Me ceñiré a la técnica culta occidental.

Todo músico profesional ha de saber solfear, escribir al dictado, cantar en un coro, tocar un instrumento polifónico (arpa, guitarra, órgano o piano), armonía, contrapunto, componer fugas, variar un tema, principios formales para proyectar composiciones, instrumentación, orquestación y dirigir una agrupación vocal, instrumental o mixta.

Además del español debe dominar al menos uno de estos idiomas: alemán, francés, inglés, italiano y ruso. Y haber escuchado y leído, disfrutándolas, las obras capitales de la música y la literatura de todos estos países. Deberá conocer también algo de latín para enfrentarse a piezas litúrgicas y oratorios.

Uno música y literatura (poesía, narrativa y drama) porque son las dos disciplinas artísticas que percibimos a través del oído. Recordemos que poesía y narrativa fueron manifestaciones orales que poetas y aedos recitaban de memoria. La literatura nació para ser escuchada igual que la música. El hecho de leer un libro mentalmente hace que reproduzcamos silenciosamente en nuestro interior unos sonidos que identificamos e interpretamos como mensaje ideológico. Un compositor al leer una partitura hace lo mismo, pero los identifica e interpreta como mensaje emocional.

Una persona alfabetizada al leer un libro conoce su significado. Una persona dorremizada al leer una partitura, también.

Y quien sea consciente de que es poseído por la chispa divina debe saber lo que se le ofrece: una existencia desasosegada y una vejez, en caso de alcanzarla, incierta, un trabajo constante, solitario y obsesivo, dinero escaso, años de completa oscuridad en un ambiente hostil y de desdén constante. Honores y reconocimiento en caso de éxito.