La música como vínculo entre Dios y el hombre

En algún lugar de Eurasia septentrional, dentro del triángulo que forman el Mar Negro, la isla de Helgoland en el Mar del Norte y Siberia, en tiempos inmemoriales un dios trazó un puente entre el cielo y la tierra para aportar a los humanos los beneficios de la música. Aquel inmenso territorio era el país de los Hiperbóreos (más allá del viento del Norte), y el dios, Apolo.

Apolo, ser real y mito, simboliza el vínculo existente entre el cielo y la tierra, entre dios y el hombre. Estas dos relaciones: cielo-tierra y dios-hombre se expresaron numéricamente mediante la relación 3:2, en que el numeral tres simboliza la esencia divina y el dos, al hombre. Como se sabe, la relación de dichos numerales da las proporciones de tipo acústico generadoras del intervalo de quinta, base del sistema musical más arcaico: el pentatónico.

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