La utilidad de estudiar música antigua

La música, en cualquier lugar y época, se conecta al mismo tiempo con el movimiento del cuerpo y con la palabra, partes esenciales de nuestro ser. Sobre todo ha tenido siempre un papel primordial en la trascendencia de aquello que es más individual, en el acceso al éxtasis, en la aproximación a la divinidad y en la comunión con los demás. En este último aspecto, sirve y ha servido, por una parte, como rasgo definitorio de las agrupaciones humanas. Cada uno de los pueblos de este mundo ha tenido o tiene su música, más o menos particular -incluso cada una de las denominadas “tribus urbanas” contemporáneas tiene su música característica, en la cual sus miembros ven reflejadas las esencias que dan sentido al grupo-. Por otra parte, es también la fuerza comunicativa de la música la que ha hecho que este arte, con más o menos rapidez, con más o menos fortuna, haya sido capaz tantas veces de atravesar las fronteras geográficas y políticas. Los hombres han aprendido los procedimientos musicales de sus vecinos y muy a menudo los han querido reproducir o adaptar.

La música, a pesar de ser sólo aire en movimiento, pervive en el tiempo, de una manera o de otra. Las innovaciones cambian la tradición, pero aquello que fue innovación llega a ser tradicional. Se buscan nuevos caminos, y, de vez en cuando, volvemos al pasado buscando una guía más bien ensayada. Las melodías y los instrumentos se transforman, pero lo que es reciente comparte muchas cosas con lo que es antiguo y le debe aún muchas más. En general, conocer el pasado es, en el fondo, una manera de adentrarnos en nosotros mismos, o quizá de mirarnos en el espejo para tomar una perspectiva más amplia. Por ejemplo, las pocas melodías que nos han llegado de la antigüedad griega pueden parecer, a algunos, alejadas y extrañas; a otros, extrañamente próximas. Pero si conocemos bien la música del pasado y el significado que los antiguos le otorgaban, conoceremos mejor nuestra propia música, indudablemente, y nos conoceremos mejor como seres creativos que somos.

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