Neuma

En este fragmento vemos encima del tetragrama gregoriano la antigua notación neumática “in campo aperto”

El significado de esta palabra equivale a signo o señal. Aplicada esta palabra a la música, y más en concreto al canto gregoriano, sirve para indicar las figuraciones que resultan de la agrupación de dos o tres notas sobre una misma sílaba. Estas yuxtaposiciones de notas pueden llegar a formar grupos de hasta cinco o seis notas, ya que de sobrepasar este número se trataría de un caso de melisma. Estos neumas, según se desprende de la teoría de Solesmes, son el resultado de una evolución de diversos tipos de acentos gramaticales a lo largo de seis siglos, de los siglos VIII al XIV. De ello también resulta que los neumas han servido más para indicar las direcciones melódicas, que no para las alturas exactas de los sonidos. Esto se debe a que se escribían sin líneas, en el espacio que había entre las líneas del texto. Éstos serían los que reciben el nombre de neumas de acento. Los que podríamos denominar neumas de ejecución serían los que dan a entender algún detalle interpretativo y, en muchos casos, integran un neuma de adorno, la apóstrofa (o estrófico), en su figura primitiva (una simple coma). Cuando hay dos o tres apóstrofas se llaman respectivamente dístrofa y trístrofa. La apóstrofa es un neuma vivo pidiendo un discreto vibrato y regulador, aunque sea difícil averiguar cómo lo cantaban los antiguos, cuando dicen debe cantarse este trinum ad instar manus verberantis facias celerem ictum, según enseñaba Aureliano de Reomé. La nomenclatura de los neumas surgió, según se cree, entre finales del siglo XI y finales del siglo XII, y la mayor parte de sus nombres tiene una raíz griega. En cuanto al ritmo expresado por los neumas, no se encuentra ninguna referencia en este sentido en los neumas de acento. En los neumas de ejecución, si bien se reconoce algún detalle interpretativo, la incidencia sobre el ritmo es mínima, y no siempre clara.

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